Tanto por ciento

Me llama, y no estoy. Y voy tarde —o peor— y el tiempo se acaba. Todas las citas son en Septiembre. Y aquí estoy, ojos pegados a un monitor, y un helicóptero en círculos sobre U2. Y el puto reloj que no se calla. ¿Qué tanto por ciento debería dedicar a ese tanto por ciento tan importante?

Y dice que no cambio nunca esto.

Y es verdad.

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